Ponte otras gafas: La validación como herramienta de empatía para mejorar nuestra comunicación con personas con demencia.
¿QUÉ ES LA VALIDACIÓN?
La validación es un enfoque y método creado por Naomi Feil que pretende acompañar a las personas que están desorientadas.
Tanto cuidadores como profesionales, ante una conducta que catalogamos como “inadecuada”, muchas veces desplegamos nuestros recursos para abordarlas como son distraer, “seguir la corriente”, orientar, “engañar”, sacar de ese lugar, etc.
No queremos deciros que estas estrategias sean erróneas o que no se hagan con la mejor intención, pero la validación nos hará ver otras cosas que hasta ahora podían ser invisibles. Es sutil, pero valioso …
La Validación ofrece una visión más profunda de las situaciones, es la “tercera dimensión” que faltaba a “nuestras gafas” de mirar a la persona y las situaciones. Es otra manera de mirar.
¿Qué hay detrás de esa conducta que observamos?, ¿qué siente la persona?:
- ¿Siente miedo? (qué tipo, a qué, ¿puede tener algo que ver con el pasado?)
- Siente enfado (qué tipo, a qué, ¿puede tener algo que ver con el pasado?)
- Siente ansiedad (qué tipo, a qué, ¿puede tener algo que ver con el pasado?)
- ¿Está teniendo una conexión con algún objeto? ¿Ese objeto simboliza algo importante? Es posible que entonces, debamos respetarlo….
- ¿Algo de su pasado se está manifestando? Las personas con demencia fluctúan entre el pasado y presente.
La desorientación activa todos los mecanismos del miedo. El miedo es la emoción más relacionada con la desorientación.
¿Qué necesitamos cuando tenemos miedo?:
Protección, seguridad atención, empatía.
¿Qué necesitamos cuando sentimos enfado?
Necesitamos expresar, sentir que nos entienden, ayuda, volver al equilibrio….
Es ahí donde podemos acompañar y ayudar y buscar su bienestar desde la empatía, atendiendo a lo que la persona parece que necesita…
Pretendemos mejorar su bienestar.
NOS FALTA ALGO: ¿Cómo estoy yo?
La estrategia que utilizo puede tener que ver con esto…El cambio en nosotros es importante, nuestra disposición, desde dónde nos acerquemos…
¿Te has dado cuenta que a veces, depende del día, conseguimos comunicarnos mejor que otras o que ciertos miembros de la familia consiguen aparentemente haciendo lo mismo, otras cosas? Nuestro estado interno influye en la forma en que conectamos con la otra persona, seguro que contarás en la vida con muchos ejemplos de ello.
No siempre encontraremos explicación a lo que hace la persona enferma o tendremos claro qué hacer, pero una respuesta empática diciendo lo que nos llega de ella o una pregunta para que pueda expresar o ayudarnos a entender o a que se sienta atendido, puede ser suficiente.
Reconoce lo que es importante para esa persona en aquello que está haciendo y lo que está simbolizando, los objetos que están presentes. Aunque no entendamos, sabemos que eso que está haciendo es importante y le está sirviendo. Respetémoslo.
En los delirios, acompáñale y sin contradecir ni alimentar esos pensamientos de una manera artificial, y que puede ser más perjudicial, también podemos ser empáticos y ayudar.
Nuestro acercamiento, nuestro gesto, nuestro tono de voz y nuestro contacto, ayudará a la conexión con la persona …
No es fácil, lo sabemos… Ninguno estamos preparados para actuar así y todos buscamos solucionar lo que vemos y corregir, pero aunque no sea fácil, merece la pena intentarlo, probarlo y practicarlo.
Si te apetece saber más sobre esta metodología, puedes leer el libro: «Validación. Un método para ayudar a las personas mayores desorientadas» de Naomi Feil.

Te compartimos también un video de Naomi Feil que transmite su maestría y sabiduría:
Estamos seguros que, aunque sea difícil abarcar con pocas palabras esta metodología, algo habrá resonado en vosotros y vosotras. Cada pequeña cosa nos ayuda en esta difícil tarea de acompañar a nuestros seres queridos. Esperamos que haya sido de interés, os dé nuevas perspectivas y os oriente. Al menos esperamos haber despertado vuestra curiosidad.



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