No hacer nada y el arte de descansar
La vida acontece rápido, los ritmos se aceleran, el tiempo se contrae…
Por favor, detente y mira a tu alrededor. Saborea este instante, sus colores, olores…
¿Cuántas veces te regalas una pausa llena de ti?
En tiempos de estrés y máximo rendimiento para demostrar nuestro valor y compromiso con la vida, el arte de hacer nada se nos puede presentar como un tremendo desafío. Si tomamos vacaciones, podemos vernos guiados por el impulso a hacer actividades que no hacemos durante el año, aprovechando al máximo el tiempo que tenemos disponible y esto es una buena idea cuando resultan placenteras y el resultado es el disfrute y la satisfacción.
No obstante, no siempre ocurre así y lo que nos pide el cuerpo es la calma y la tranquilidad de tener la programación justa y dejarnos llevar por el fluir del día sin más expectativa que ser y estar. Y no me refiero al abandono y a la pasividad, sino a la capacidad de detenernos a escuchar nuestras necesidades y dejar las exigencias que nos dicen cómo deben ser las cosas y las personas. Permitirnos transitar los días, nuestros días, como queramos y podamos, puede transformarse en un verdadero regalo que nos permita descargarnos de pesos acumulados y caminar más livianos pues el cultivo de la calma no se trata tanto de lo que hacemos sino de como lo hacemos, desde qué ventana miramos la vida.
Sea como sea vuestro verano, vaya nuestro deseo de que os permitáis encontraros con vosotros mismos pues es la mejor manera de compartir con los demás y con la vida, con todo aquello que acontece.
Nosotros también descansaremos, siempre disponibles en nuestro teléfono SOS Alzheimer
¡¡Hasta la vuelta!!
AFA LAS ROZAS


Leave a Comment