En general se establecen 3 fases o etapas para definir el estado del enfermo en función de los síntomas que manifiesta y para medir el grado de evolución de la enfermedad:

Fase leve

La persona afectada de Alzheimer suele ser capaz de llevar las actividades diarias sin problemas. Puede trabajar, conducir, se viste solo, come, no se pierde… Si bien es cierto que empieza a ser olvidadizo, se olvida de llamadas telefónicas, citas o no recuerda dónde dejó alguna cosa. Puede presentar dificultad con las cuentas o para manejarse con dinero, así como para encontrar ciertas palabras en una conversación. Podemos decir que comienza a mostrar problemas organizativos y de concentración, y un leve deterioro de la memoria episódica.

Fase moderada

En esta fase se comienzan a observar síntomas más preocupantes y que llaman más la atención como dificultades para expresarse, comprender o reconocer ciertas personas. Puede requerir ayuda para realizar tareas cotidianas, así como para el cuidado personal. La desorientación en el espacio y tiempo puede comenzar a ser evidente, al igual que los cambios en la personalidad y la conducta que pueden derivar en ansiedad, agresividad e incluso delirios o alucinaciones.

Fase grave

Nos encontramos con una fase caracterizada por una gran afectación de las capacidades intelectuales. Se produce un gran deterioro cognitivo y funcional. Los pacientes son incapaces de reconocer a familiares o amigos, van perdiendo la capacidad de comunicarse con el entorno, pierden movilidad y necesitan ayuda para hacer todas las actividades cotidianas (comer, caminar, asearse…).

Rosa Mª Martínez Piédrola y Juan Carlos Miangolarra recogen en su libro El cuidador y la Enfermedad de Alzheimer las necesidades por las que pasa el enfermo en cada una de estas fases:

Es difícil diferenciar cuándo comienza o finaliza cada una, pues cada enfermo es totalmente distinto. Además, las dificultades que vaya a presentar cada paciente dependerán de sus propias circunstancias familiares y personales. Lo importante es tener una breve idea de cuáles son las necesidades que van a poder tener los enfermos para hacer frente a los cuidados que pudieran necesitar en el futuro.

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