El término “demencia” engloba varias enfermedades de carácter progresivo que cursan con una amplia gama de posibles síntomas tales como dificultades para recordar, hablar, pensar, dificultades emocionales, de comportamiento y dificultades en las actividades diarias. Los síntomas de la persona con Alzheimer suelen ser un poco más específicos, comenzando con problemas de memoria o pérdida de interés en actividades favoritas. A medida que la enfermedad del Alzheimer avanza, el paciente se sentirá más confuso, presentará dificultades en planificar y seguir instrucciones, llegando en las últimas etapas de la enfermedad a mostrar síntomas graves como alucinaciones, agresividad o depresión.

Es importante que sepamos que una persona con Alzheimer tiene demencia, pero sólo algunas personas con demencia tienen Alzheimer.

La enfermedad de Alzheimer es la forma más frecuente de demencia, pero existen otras frecuentes como la demencia vascular, la demencia por cuerpos de Lewy y un grupo de enfermedades que pueden derivar en la demencia frontotemporal. Los límites entre ellas son difusos, por eso es conveniente que se haga una adecuada valoración de cada caso, pues cada una de ellas tiene un tratamiento, una evolución y un pronóstico diferente.

La demencia y el Alzheimer son enfermedades neurológicas, irreversibles y degenerativas, es decir que todas las funciones orgánicas que queden dañadas o perdidas no van a poder regenerarse. Se trata de enfermedades que no sólo afectan a quienes la padecen, sino también a familiares y cuidadores que sufren desgastes psicológicos y físicos, así como impactos sociales y económicos procedentes del cuidado del enfermo.

Algunas de estas alteraciones que encontramos en los familiares y cuidadores son el malestar general, alternaciones en el sueño, dificultades de concentración, cefaleas, sentimientos de culpa, ansiedad, depresión… La persona que vive con un enfermo crónico incurable experimenta un desgaste emocional y físico que es necesario que atienda. Es fundamental que estas personas tomen conciencia de que tienen que cuidarse y que, para ello, es necesario tanto buscar ayuda como dejarse ayudar. Las asociaciones pueden servir como una vía de apoyo para hacer frente a la enfermedad.

Algunos datos que la Organización Mundial de la Salud nos proporciona en relación a estas enfermedades son:

  • El número de pacientes con demencia se multiplicará por 3 en los próximos 30 años.
  • Alrededor de 10 millones de nuevos casos de demencia se registran cada año.
  • La enfermedad de Alzheimer ocupa entre un 60% y un 70% de los casos.
  • Está previsto que en 2030 se alcance los 82 millones de personas con demencia, y 152 millones en 2050.

Pese a que la concienciación social sobre estas enfermedades ha crecido, hay que seguir buscando una solución global al problema que incluya medicina asistencial, investigación y la atención al paciente y la familia.

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